NUESTRA HISTORIA

Hola, bienvenido.
Mi nombre es María Sotelo y soy la persona que está detrás de La Miel de Amable.
Esta es una pequeña carta para que conozcas cómo nació este proyecto y el camino que me trajo hasta aquí.

El origen: Amable y las primeras colmenas

Esta historia no empieza en el presente.

Hace casi 40 años, el señor Amable (mi padre, y quien da nombre a este proyecto) comenzó en la apicultura junto a un par de amigos. Con el paso del tiempo, solo él continuó con este hobby que le apasionaba y que acabó ocupando gran parte de su tiempo libre.

Todas nuestras colmenas se encuentran en Castronuño, un pueblo de la provincia de Valladolid que alberga gran parte de la Reserva Natural Riberas de Castronuño – Vega del Duero. Un entorno privilegiado que hoy sigue siendo el corazón de nuestro trabajo.

Crecer entre colmenas (aunque no lo pareciera)

Diez años después de que este hobby comenzara, nací yo, María.

Era una niña poco aventurera (menos mal que con los años cambiamos) y bastante risueña. Siempre que los estudios me lo permitían, iba a las colmenas a ayudar a mi padre. He de reconocer que nunca fue algo que me entusiasmara especialmente, pero en casa siempre hay que arrimar el hombro.

Con el paso de los años me fui a estudiar fuera. Primero estuve en un internado, después en Salamanca cursando el grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, y finalmente en Alemania. Durante ese tiempo perdí bastante el contacto con las colmenas.

Volver al origen

Puede que ahora te estés preguntando cómo alguien que se aleja de la apicultura, estudia una carrera relacionada con nóminas y personal, y se va a vivir al extranjero, termina volviendo al pueblo y convirtiendo el hobby de su padre en un negocio del que vivir.

La respuesta llegó en febrero de 2020.

Volví a casa de vacaciones y apareció un bichito llamado COVID que decidió quedarse más tiempo del previsto. Mi padre enfermó, y alguien tenía que hacerse cargo de las abejas. Porque, aunque muchos piensen que es coser y cantar, la apicultura tiene mucho trabajo detrás.

Ese reencuentro con la naturaleza y con las colmenas me hizo darme cuenta de qué era realmente lo que quería para mi vida.

Volver al origen

Al finalizar mis estudios, volví definitivamente al pueblo y transformé el sueño de mi padre en una realidad.

La Miel de Amable es una empresa que conserva la esencia que siempre me enseñó:
cuidar la biodiversidad de un entorno privilegiado y trabajar con respeto hacia la naturaleza.
A cambio, ella nos regala productos como la miel y el polen, para que todos podáis disfrutar del sabor de la Reserva Natural.

Que no te engañen, el lugar importa.

Con cariño,
María Sotelo Moreda